¿Qué es la iluminación arquitectónica?

Arte y técnica

La iluminación arquitectónica, o arquitectural, es aquella que, apoyándose en la arquitectura, la desvela y realza y es capaz de generar ambientes en los espacios que la conforman.

Está a medio camino entre el arte y la técnica. Un buen diseño de iluminación entenderá la arquitectura y trasladará lo aprendido en forma de emociones y sensaciones al usuario o espectador del espacio construido. Además, empleará la técnica para cuantificar la luz necesaria y cualificar con ella los espacios.

La iluminación arquitectónica tiene tantas aplicaciones como categorías de arquitectura existen. Puede aplicarse a edificios comerciales con el fin de guiar o llamar la atención de los usuarios a través de los productos expuestos; puede convertir espacios públicos en hogares temporales, para conseguir que los clientes de hoteles o restaurantes se apropien del espacio y experimenten sensaciones de seguridad y tranquilidad; puede intervenir en fachadas para convertirlas en referencia dentro de la ciudad o transformarlas completamente para atraer al público también cuando no hay luz natural; puede, incluso, mejorar el rendimiento intelectual o la productividad si se aplica adecuadamente a espacios de estudio o trabajo.

Un buen diseño de iluminación controlará parámetros cualitativos y cuantitativos de la luz además de respetar y realzar los espacios y elementos diseñados por otros profesionales. Parte del trabajo del diseñador de iluminación consiste en establecer conversaciones con los clientes, arquitectos, interioristas, fabricantes de iluminación y, en general, todos los intervinientes en la construcción con el objetivo de fijar criterios, comprender las necesidades y aportar las mejores soluciones técnicas y estéticas.

La iluminación tiene una gran capacidad para transformar espacios y generar emociones en los usuarios, y es labor del diseñador gestionar esta capacidad para lograr los mejores resultados.

La creciente complejidad de la tecnología aplicada a la iluminación hace cada vez más necesario el papel de un diseñador que entienda sus posibilidades para sacarle el máximo partido posible. El desarrollo de la iluminación LED permite diseñar con gran libertad por la reducción de consumos, tamaños de fuentes de luz y componentes, y por la cantidad de parámetros que permite controlar modificando los diferentes elementos que constituyen las luminarias.

Hoy en día es posible, incluso a nivel doméstico, modificar la iluminación a lo largo del día sin cambiar las fuentes. Además del LED, los diferentes sistemas de control generan un gran abanico de posibilidades que, utilizadas de forma correcta, pueden dar lugar a resultados óptimos en todos los niveles: estético, energético y funcional.

Un claro ejemplo de la capacidad de transformación que tiene la luz es el alumbrado festivo y navideño que decora las ciudades para dotarlas de identidad, generar un determinado estado de ánimo y aumentar la actividad mucho más allá del horario diurno.

En el futuro será cada vez más importante todo lo que fomente el bienestar humano facilitado por la tecnología, y en este ámbito la iluminación tiene un papel muy relevante.

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