Crónica Euroluce 2025

Texturas naturales, innovación técnica y nuevas narrativas en torno a la luz

Del 8 al 13 de abril, Milán volvió a convertirse en epicentro del diseño con una nueva edición de Euroluce, la feria de iluminación del Salone del Mobile, enmarcada en la Semana del Diseño de la ciudad. Las novedades se repartieron entre los pabellones de la Feria de Milán y las múltiples instalaciones del Fuorisalone, cada vez más cuidadas y estimulantes. Euroluce, que se celebra con carácter bienal, ha regresado con fuerza: no solo por la calidad y diversidad de los expositores, sino también por la incorporación, por primera vez, de un sólido programa de conferencias centrado exclusivamente en la luz, abordada desde disciplinas tan diversas como la biología, la sostenibilidad o la innovación técnica. En el contexto del Salone, Euroluce gana protagonismo y afianza su papel como espacio clave para reflexionar sobre el presente y el futuro de la iluminación.

Materiales, productos y tendencias

A pesar de la variedad de propuestas, detectamos algunas tendencias compartidas entre los distintos expositores de iluminación. Con un mercado cada vez más exigente y una tecnología LED ya plenamente asentada, la innovación se ha trasladado a otros aspectos que ganan relevancia en todo el ecosistema del diseño. Entre ellos, los materiales ocuparon un lugar central: texturas orgánicas como el barro, la piedra, la madera, el bambú, las fibras naturales e incluso la lana aparecieron como acabados predominantes en muchas colecciones. En esta línea, destacó Big Glow, de la marca Rakumba, una luminaria de formas suaves realizada en bioplástico y lana, que no solo aporta un valor expresivo singular, sino que además puede compostarse al final de su vida útil.

Big Glow, de Rakumba

Este interés por lo material y lo artesanal convivía con una creciente sofisticación tecnológica, especialmente visible en las luminarias de exterior, muy presentes en esta edición. Una de las cuestiones técnicas más recurrentes fue la búsqueda de flexibilidad en la instalación sin depender de carriles tradicionales. Algunas marcas apostaron por cintas conductoras o estructuras huecas, rectas o decorativas, capaces de ocultar el cableado y ampliar el área iluminada desde un único punto de alimentación. Es el caso del sistema Map diseñado por Geckeler Michels para la firma italiana Lodes, que utiliza una cinta conductora para conectar libremente distintos módulos de luz. También de la luminaria Linked, de Michael Anastassiades para Flos, donde elementos de vidrio con forma de cuerda se enganchan entre sí formando una vertical de líneas que pueden extenderse desde el techo hasta el suelo.

Sistema Map, de Lodes

Linked, de Flos

El diseñador Jorge Herrera también estuvo presente con productos innovadores, como la familia birdie para Bover y la familia twin para Leds C4. Además, en colaboración con Moorgen, presentó luminarias como crystal, una lámpara portátil y recargable para ambientes flexibles; fluid series, una luminaria de sobremesa con luz cálida y uniforme; y royal, una lámpara escultural de alabastro que crea un efecto lumínico envolvente. Estas piezas combinan lo artesanal y lo tecnológico, reflejando el enfoque único de Jorge Herrera Studio.

Por último, varias firmas han explorado el potencial atmosférico de tecnologías como el sunset dimming, que propone una experiencia lumínica similar a la de la luz natura o el dim to red, que ajusta la temperatura de color hacia tonalidades más cálidas y rojizas, generando ambientes más envolventes y relajados. Ejemplos destacados fueron la colección Fire, de la marca alemana Grau, o la propuesta de Vibia, que continúa su investigación bajo el concepto Shaping Atmospheres, una aproximación centrada en las emociones y el bienestar de las personas. En esta misma línea, la luminaria Dusk, diseñada por BIG para Artemide, propone una experiencia lumínica poética y funcional que reproduce las transiciones de la luz natural a lo largo del día, transformando el espacio y conectándonos con el ritmo del tiempo.

Luminaria sunset dimming de Vivía

La luz como tema de conversación

Por primera vez, Euroluce complementó su habitual espacio expositivo con un ciclo de conferencias y encuentros que confirmaron el creciente interés por abordar la luz desde distintas perspectivas: técnica, artística, filosófica y medioambiental. Bajo el nombre The Euroluce International Lighting Forum, y dirigido por Annalisa Rosso en colaboración con la asociación de diseñadores de iluminación italiana APIL, el programa se dividió en dos jornadas temáticas: Light for Life y Light for Spaces.

Entre los ponentes se encontraban figuras tan diversas como el botánico Stefano Mancuso, el artista y diseñador de escenografía, Robert Wilson, la diseñadora solar Marjan van Aubel, el lighting designer Kaoru Mende, o la artista Lonneke Gordijn, cofundadora de DRIFT. Sus intervenciones, junto con las masterclasses y mesas redondas, ampliaron el enfoque más allá de la práctica profesional habitual.

Estas sesiones funcionaron como espacios de pausa y reflexión, en contraste con el ritmo intenso de la feria. Permitieron conectar con discursos más profundos y descubrir enfoques que, más allá del producto, ponen en valor la luz como herramienta narrativa, social y política.

The Forest of Space Arena, diseñado por Sou Fujimoto

La luz toma la ciudad

El Fuorisalone fue, un año más, una oportunidad para experimentar con la luz de forma inmersiva, efímera y libre. Las instalaciones repartidas por barrios como Brera, Tortona, Isola, o incluso en el propio recinto ferial, atrajeron a un público diverso y numeroso. Cada vez es más habitual encontrar propuestas firmadas por creadores consolidados y marcas que apuestan por la calidad conceptual y estética de sus intervenciones.

La noche milanesa, bajo esta luz, se transformó en un espacio de encuentro y celebración, donde se cruzaban profesionales del diseño, estudiantes, marcas emergentes y visitantes curiosos. Una oferta cultural difícil de replicar en otros eventos del sector.

Making the Invisible Visible, la propuesta de Google en el espacio Garage 21

Algunas ideas que nos llevamos de Milán

Milán no decepciona. Este año nos deja la sensación de que la luz ha ganado terreno como lenguaje transversal. Ya no se trata solo de mostrar novedades, sino de abrir conversaciones, compartir experiencias y explorar caminos más conscientes en el uso de la tecnología y los materiales.

La atención por lo sensorial, la búsqueda de lo natural, la innovación técnica y el valor de lo artesanal marcaron el pulso de esta edición. Pero, por encima de todo, nos queda el recuerdo de una ciudad vibrante, donde la luz fue excusa y escenario para el encuentro, la inspiración y el intercambio de ideas entre amigos.

Texto: Rafael Gavira / Elena Peñalta

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